Este viaje invita a bajar el ritmo, abrir los sentidos
y escucharte sin prisa. Es una experiencia pensada para reconectar con tu cuerpo,
tu intuición y tu deseo creativo.
El territorio funciona como un espejo: lo que observas afuera ordena y aclara lo que sucede adentro. Viajar con Fausta es elegir un espacio para respirar distinto, mirarte con honestidad